El Misterio de la Boca
La
monotonía nos ha declarado una guerra. Nuestra vida es un absurdo
extraordinario. La rutina nuestra victimaria. He pasado mi vida viendo una
película, observando todo desde fuera.
Sonreirle a las alegrías de otros y llorar con desdichas ajenas.
Suspiro. Me repito
que algún día empezará la vida para mí. O tal vez no. O si. Lo cierto es que
miro esas películas queriendo ser yo la que viva todo aquello. Y cuando alguien
llora, yo soy esa lágrima; y si alguien mata, yo tengo un poco de sangre en mi palma,
pero si alguien besa, yo no encuentro ese beso. Nadie me besa.
¿Qué tendrán los besos que la tonta gente
besa? Y entonces pienso: Yo quiero ser tonta. Porque los tontos algo tienen de
locos, y los locos son los que más viven. Porque yo quiero estar loca.Ser.
Mi fortuna
sería encontrar otra loca alma que se eleve conmigo. Pero, a veces pienso que besar
no sería suficiente cuando el beso me suena distante. Porque yo quiero besar
otra boca. Porque un beso me parece un cuento. Porque quiero que otra boca me
bese. Porque besar es el respeto al otro. Pero para besar se necesitan dos
bocas seguras del beso. Y yo no estoy segura si mi boca sabe besar, si hasta en
ocasiones hablar se le dificulta. El
problema entonces, no es el beso, sino las bocas. Porque en un beso se rozan
las almas. Mi alma no está lista para darle la mano a otra como ella.
Sonrío.
Creo que no estaré lista nunca ¿Cuándo se ha visto que alguien está listo para
enfrentar sus miedos? Aunque parezca de otra manera, es mentira, no lo está. Sólo
saltamos al vacío y eso nada tiene que ver con los miedos. Lo que si tiene que
ver es con los retos, saltamos al vacío para retar al miedo.
Estoy viendo una
de romance. Y les confieso; el replay es mi botón favorito, para mirar una y
otra vez esa escena apabullante de motivos. Yo quiero un motivo. ¿Para qué más
si no es para besar? Besar es un misterio, está dicho, pero es como secreto a
voces. Todos saben quién es y le invitan a su vida. Adivinaron. Ya no es el
beso. Ni la boca. Ni yo. Es un alma que no conozco. Que me inquieta. Me
desconcierta. Se terminó. Apago la tele. El cuarto se queda a oscuras y el
único ruido es del ventilador que me aleja un poco del eterno verano que se
vive en el trópico. Lo que pasa con tantas preguntas es que todas llegan a una
encrucijada y todas toman el mismo camino. Mi boca. Y al final, la respuesta se
asoma, tímida, pero para nada distante. Las opciones se reducen a… El amor.
Día Internacional del Beso
Instagram-Twitter: @RoraimaCuevas
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