Tú y yo nos volvemos a encontrar después de tanto tiempo. Qué silencio haces. De ese que me aturde. Me liberas de a ratos. Me seduces a distancia y me conformo con mirarte. Blanca, limpia. Siempre gritándome. Exigiendo de mí lo que no tengo para darte. De vez en cuando la violencia me convoca y te apuñalo, de sangre roja, azul, negra, púrpura. En el color que sea, tú y yo, nos volvemos a encontrar después de tanto tiempo.
Qué sombría me pareces cuando no me dejas hablar. Obscena. Ruidosa. Punzante. La expresión de tu cara es brutal y despiadada… Pero me hablas con verdades que, pese a ser tú blanca y prístina, me veo mejor que en cualquier espejo.
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